El viernes 13 de agosto una nueva agrupación musical altoaragonesa iniciaba su andadura artística protagonizando la segunda actuación del Ciclo Internacional de Órgano de Torreciudad. El Ensemble Marboré, de Monzón (Huesca), integrado por Irene Huete (violín), Juan Bautista Bernués (violín), Ana Belén Royo (viola), Alfredo Guerrero (violonchelo), Sergio Guarné (trompeta) y Vicenç Prunés (órgano), estuvo a la altura de los prestigiosos intérpretes internacionales que habitualmente actúan en el Ciclo.
El público, que llenó la iglesia del santuario, asistió a una exquisita ejecución de obras de conocidos autores de música de cámara, como Corelli, Häendel, Vivaldi, Krebs, Torelli o Purcell, de obras para órgano sólo (Casanovas, Kee) y un trío para cuerdas de Schubert.
El público alabó la talla musical del Ensemble Marboré, que de forma innovadora interpreta piezas para sexteto, cuarteto de cuerda, trío con órgano, y dúo de trompeta y órgano, es decir, todas las combinaciones posibles, ofreciendo conciertos ágiles y amenos. Su calidad pudo apreciarse especialmente en las obras ejecutadas por todos los componentes, en las que el brillante sonido de la trompeta llenaba de modo singular la nave de la iglesia. Dado el esfuerzo físico que exigen los instrumentos de viento, el programa alternó piezas para cuerda y órgano y otras en las que participaba la trompeta para permitir al ejecutante una adecuada recuperación.
Vicenç Prunés, uno de los fundadores del grupo, explica por qué eligieron como nombre para la agrupación el de uno de los tresmiles del Pirineo aragonés: “Marboré es uno de los grandes picos del Pirineo oscense. Desde su cumbre la vista pasea ancha sobre crestas y valles y, en lontananza, los primeros pueblos y ciudades que la distancia permite más o menos adivinar. La montaña suena entonces como un silencio henchido de sonidos. Su majestuosa figura enmudece todo aquello que está de más, y sólo lo permanente e inalterable supera este natural filtro. El “silencio sonoro, la música callada”, según la imagen mística de San Juan de la Cruz, preside el mundo de la altura”.